Las cicatrices no siempre son un impedimento. Descubre cuándo es posible realizar microblading o micropigmentación de forma segura y efectiva.
Las cicatrices en cejas o labios son más comunes de lo que se cree y pueden surgir por accidentes, cirugías, acné severo o procedimientos estéticos previos. Ante esta situación, una de las preguntas más frecuentes es:
¿Puedo hacerme microblading o micropigmentación si tengo cicatrices?
La respuesta es: depende del tipo de cicatriz y su estado, y siempre debe evaluarse de forma profesional.
Tipos de cicatrices y su influencia en el tratamiento
No todas las cicatrices reaccionan igual al pigmento. Las más habituales son:
- Cicatrices planas: suelen ser aptas para micropigmentación
- Cicatrices atróficas (hundidas): requieren evaluación técnica
- Cicatrices hipertróficas o queloides: generalmente no recomendadas
El comportamiento de la piel cicatrizada es diferente, por lo que el diseño y la técnica deben adaptarse.
Evaluación previa: el paso más importante
Antes de cualquier procedimiento, se realiza una valoración donde se analiza:
- Antigüedad de la cicatriz (mínimo 6–12 meses)
- Textura de la piel
- Coloración
- Elasticidad
- Historial médico
Este diagnóstico garantiza seguridad, durabilidad y resultados naturales.
Resultados reales: camuflaje, no desaparición
Es importante aclarar que la micropigmentación o microblading no elimina la cicatriz, pero sí:
- Disimula visualmente
- Unifica el color
- Integra la zona con el resto del rostro
El objetivo es lograr un efecto armónico y discreto.